viernes, 17 de diciembre de 2010

CEPAL: Luces y sombras del 2010


Por Humberto Campodónico

La CEPAL acaba de publicar su Balance Preliminar 2010, destacando que se ha retomado el crecimiento económico “impulsado por el impacto de las medidas contracíclicas que muchos países pudieron implementar y la rápida recuperación de la economía internacional” (1). El crecimiento promedio del PBI para el 2010 fue 6.0%, ocupando el primer lugar Paraguay (9.7%) seguido de Uruguay (9.0%), Perú (8.6%), Argentina (8.4%) y Brasil (7.7%).

Esto se reflejó también en un aumento positivo de los indicadores del mercado de trabajo y del crédito lo que a su vez contribuyó a impulsar el crecimiento del consumo privado que, junto con el significativo aumento de la inversión en maquinaria y equipo, constituyó uno de los principales motores del aumento de la demanda.

Otra noticia positiva ha sido el aumento de las exportaciones, impulsado por una notable mejora de los términos del intercambio (TI, relación entre el precio de las exportaciones e importaciones). El Balance dice que los productos básicos (materias primas y productos agrícolas) “componen una parte significativa de la canasta de exportación”.

Y agrega: “Aunque con un elevado grado de volatilidad, asociado al estatus financiero que han adquirido estos mercados y a las turbulencias que han caracterizado en general a los mercados de activos desde mediados de 2007 (ojo, se refiere al capital especulativo), los precios de los productos básicos han retomado la tendencia positiva previa a la crisis y han alcanzado, en el caso de los alimentos, niveles similares a los máximos registrados a mediados de 2008”.

Los países con mejores TI son los “países mineros” (Chile y Perú) pues casi se han duplicado del 2000 al 2010. Nótese (ver gráfico) que la fuerte caída del 2008 y del 2009 ya se revirtió. También han aumentado los TI de los “países petroleros” (Colombia, Ecuador, Bolivia y Venezuela.) En México los TI no han mejorado tanto porque el aumento de sus exportaciones de petróleo fue contrarrestado por el mayor precio de sus importaciones.

En cuanto a los problemas, dice la CEPAL que “la elevada rentabilidad con bajo riesgo que pueden ofrecer muchos activos financieros de la región puede dar lugar a un incremento de los flujos de capital de corto plazo. Esto puede originar una apreciación excesiva de las monedas de los países”. O sea, moneda nacional barata y dólar caro.

La cuestión es que “nuestra región ha sido el escenario de muchas historias que han terminado mal, en relación con procesos de crecimiento acompañados por tipos de cambio reales apreciados”.

Es aquí donde la conjunción del alza de precios de los productos básicos y la apreciación de las monedas puede volverse problemática pues nos lleva, de un lado, a que aumente la importación de productos baratos que sustituyan a los nacionales (con lo que cae la producción local y se deteriora la balanza comercial) y, de otro, a un tipo de especialización intensiva en la producción y exportación de bienes primarios (lo que aumenta la vulnerabilidad a los shocks externos y genera una mayor volatilidad de los agregados macro). Por tanto, hay que diversificar la producción hacia bienes con mayor valor agregado.

Para terminar, dice la Cepal que el crecimiento mundial avanza “a dos velocidades”, donde los lentos son EEUU y Europa, mientras que los “países emergentes” crecen más rápido. Agrega que prevé un entorno mundial turbulento y una desaceleración del crecimiento de la región y el mundo. Así vamos.

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