viernes, 4 de marzo de 2011

Cinco causas de la insurrección árabe


Por: Ignacio Ramonet

País: Bahréin, Egipto, Libia, Marruecos, Mundo árabe, Túnez
Tema: Democracia, Mundo árabe, Movimiento social

Cuáles son las causas del vendaval de libertad que, de Marruecos a Bahréin, pasando por Túnez, Libia y Egipto, sopla sobre el mundo árabe? ¿Por qué motivos estas simultáneas ansias de democracia se expresan precisamente ahora?
A estas dos preguntas, las respuestas son de diversa índole: histórica, política, económica, climática y social.

1. Histórica. Desde el final de la Primera Guerra Mundial y la implosion del Imperio otomano, el interés de las potencias occidentales por el mundo árabe (Oriente Próximo y África del Norte) ha tenido dos principales incentivos: controlar los hidrocarburos y garantizar un hogar nacional judío. Después de la Segunda Guerra Mundial y del traumatismo universal del Holocausto, la creación del Estado de Israel, en 1948, tuvo como contrapartida la llegada al poder, en varios Estados árabes liberados del colonialismo, de fuerzas antisionistas (opuestas a la existencia de Israel): de tipo “militar nacionalista” en Egipto y Yemen, o de carácter “socialista árabe” en Irak, Siria, Libia y Argelia.

Tres guerras perdidas contra Israel (en 1956, 1967 y 1973) condujeron a Egipto y a Jordania a firmar tratados de paz con el Estado judío y a alinearse con Estados Unidos que ya controlaba –en el marco de la Guerra Fría– todas las petromonarquías de la península Arábiga así como el Líbano, Túnez y Marruecos. De este modo, Washington y sus aliados occidentales mantenían sus dos objetivos prioritarios: el control del petróleo y la seguridad de Israel. A cambio, protegían la permanencia de feroces tiranos (Hasán II, el general Mubarak, el general Ben Alí, los reyes saudíes Faisal, Fahd y Abdalá, etc.) y sacrificaban cualquier aspiración democrática de las sociedades.

2. Política. En los Estados del pretendido “socialismo árabe” (Irak, Siria, Libia y Argelia), bajo los cómodos pretextos de la “lucha antiimperialista” y de la “caza de comunistas”, también se establecieron dictaduras de partido único, gobernadas con mano de hierro por déspotas de antología (Sadam Hussein, Al Assad padre e hijo, y Muamar al Gadafi, el más demencial de ellos). Dictaduras que garantizaban, por lo demás, el aprovisionamiento en hidrocarburos de las potencias occidentales y que no amenazaban realmente a Israel (cuando Irak pareció hacerlo fue destruido). De ese modo, sobre los ciudadanos árabes, cayó una losa de silencio y de terror.

Las olas de democratización se sucedían en el resto del mundo. Desaparecieron, en los años 1970, las dictaduras en Portugal, España y Grecia. En 1983, en Turquía. Tras la caída del muro del Berlín, en 1989, se derrumbó la Unión Soviética así como el “socialismo real” de Europa del Este. En América Latina cayeron las dictaduras militares en los años 1990. Mientras tanto, a escasos kilómetros de la Unión Europea, con la complicidad de las potencias occidentales (entre ellas España), el mundo árabe seguía en estado de glaciación autocrática.

Al no permitirse ninguna forma de expresión crítica, la protesta se localizó en el único lugar de reunión no prohibido: la mezquita. Y en torno al único libro no censurable: el Corán. Así se fueron fortaleciendo los islamismos. El más reaccionario fue difundido por Arabia Saudí con el decidido apoyo de Washington que veía en él un argumento para mantener a los pueblos árabes en la “sumisión” (significado de la palabra ‘islam’). Pero también surgió, sobre todo después de la “revolución islámica” de 1979 en Irán, el islamismo político que halló en los versos del Corán argumentos para reclamar justicia social y denunciar la corrupción, el nepotismo y la tiranía.

De ahí nacieron varias ramas más radicales, dispuestas a conquistar el poder por la violencia y la “Guerra Santa”. Así se engendró Al Qaeda...
Después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, las potencias occidentales, con la complicidad de las “dictaduras amigas”, añadieron un nuevo motivo para mantener bajo férreo control a las sociedades árabes: el miedo al islamismo. En vez de entender que éste era la consecuencia de la carencia de libertad y de la ausencia de justicia social, agregaron más injusticia, más despotismo, más represión...

3. Económica. Varios Estados árabes padecieron las repercusiones de la crisis global iniciada en 2008. Muchos trabajadores de estos países, emigrados en Europa, perdieron su trabajo. El volumen de las remesas de dinero enviadas a sus familias disminuyó. La industria turística se marchitó. Los precios de los hidrocarburos (en aumento estas últimas semanas a causa de la insurrección popular en Libia) se depreciaron. Simultáneamente, el Fondo Monetario Internacional (FMI) impuso, a Túnez, Egipto y Libia, programas de privatización de los servicios públicos, reducciones drásticas de los presupuestos del Estado, disminución del número de funcionarios... Unos severos planes de ajuste que empeoraron, si cabe, la vida de los pobres y sobre todo amenazaron con socavar la situación de las clases medias urbanas (las que tienen precisamente acceso al ordenador, al móvil y a las redes sociales) arrojándolas a la pobreza.

4. Climática. En este contexto, ya de por sí explosivo, se produjo, el verano pasado, un desastre ecológico en una región alejada del mundo árabe. Pero el planeta es uno. Durante semanas, Rusia, uno de los principales exportadores de cereales del mundo, conoció la peor ola de calor y de incendios de su historia. Un tercio de su cosecha de trigo fue destruida. Moscú suspendió la exportación de cereales (que sirven también para nutrir al ganado) cuyos precios inmediatamente subieron un 45%. Ese aumento repercutió en los alimentos: pan, carne, leche, pollo... Provocando, a partir de diciembre de 2010, el mayor incremento de precios alimentarios desde 1990. En el mundo árabe, una de las principales regiones importadoras de esos productos, las protestas contra la carestía de la vida se multiplicaron...

5. Social. Añádase a lo precedente: una población muy joven y unos monumentales niveles de paro. Una imposibilidad de emigrar porque Europa ha blindado sus fronteras y establecido descaradamente acuerdos para que las autocracias árabes se encarguen del trabajo sucio de contener a los emigrantes clandestinos. Un acaparamiento de los mejores puestos por las camarillas de las dictaduras más arcaicas del planeta...

Faltaba una chispa para encender la pradera. Hubo dos. Ambas en Tunez. Primero, el 17 de diciembre, la auto-immolación por fuego de Mohamed Buazizi, un vendedor ambulante de fruta, como signo de condena de la tiranía. Y segundo, repercutidas por los teléfonos móviles, las redes sociales (Facebook, Twitter), el correo electrónico y el canal Al-Yazeera, las revelaciones de WikiLeaks sobre la realidad concreta del desvergonzado sistema mafioso establecido por el clan Ben Alí-Trabelsí.

El papel de las redes sociales ha resultado fundamental. Han permitido franquear el muro del miedo: saber de antemano que decenas de miles de personas van a manifestarse un día D y a una hora H es una garantía de que uno no protestará aislado exponiéndose en solitario a la represión del sistema. El éxito tunecino de esta estrategia del enjambre iba a convulsionar a todo el mundo árabe.

FIDEL CASTRO: La Guerra inevitable de la OTAN


A diferencia de lo que ocurre en Egipto y Túnez, Libia ocupa el primer lugar en el Índice de Desarrollo Humano de África y tiene la más alta esperanza de vida del Continente. La educación y la salud reciben especial atención del Estado. El nivel cultural de su población es sin dudas más alto. Sus problemas son de otro carácter. La población no carecía de alimentos y servicios sociales indispensables. El país requería abundante fuerza de trabajo extranjera para llevar a cabo ambiciosos planes de producción y desarrollo social.

Por ello suministraba empleo a cientos de miles de trabajadores egipcios, tunecinos, chinos y de otras nacionalidades. Disponía de enormes ingresos y reservas en divisas convertibles depositadas en los bancos de los países ricos, con las cuales adquirían bienes de consumo e incluso, armas sofisticadas que precisamente le suministraban los mismos países que hoy quieren invadirla en nombre de los derechos humanos.

La colosal campaña de mentiras, desatada por los medios masivos de información, dio lugar a una gran confusión en la opinión pública mundial. Pasará tiempo antes de que pueda reconstruirse lo que realmente ha ocurrido en Libia, y separar los hechos reales de los falsos que se han divulgado.

Emisoras serias y prestigiosas, como Telesur, se veían obligadas a enviar reporteros y camarógrafos a las actividades de un grupo y a las del lado opuesto, para informar lo que realmente ocurría.

Las comunicaciones estaban bloqueadas, los funcionarios diplomáticos honestos se jugaban la vida recorriendo barrios y observando actividades, de día o de noche, para informar lo que estaba ocurriendo. El imperio y sus principales aliados emplearon los medios más sofisticados para divulgar informaciones deformadas sobre los acontecimientos, entre las cuales había que inferir los rasgos de la verdad.

Sin duda alguna, los rostros de los jóvenes que protestaban en Bengasi, hombres, y mujeres con velo o sin velo, expresaban indignación real.

Se puede apreciar la influencia que todavía ejerce el componente tribal en ese país árabe, a pesar de la fe musulmana que comparte sinceramente el 95% de su población.

El imperialismo y la OTAN ─seriamente preocupados por la ola revolucionaria desatada en el mundo árabe, donde se genera gran parte del petróleo que sostiene la economía de consumo de los países desarrollados y ricos─ no podían dejar de aprovechar el conflicto interno surgido en Libia para promover la intervención militar. Las declaraciones formuladas por la administración de Estados Unidos desde el primer instante fueron categóricas en ese sentido.

Las circunstancias no podían ser más propicias. En las elecciones de noviembre la derecha republicana propinó un golpe contundente al Presidente Obama, experto en retórica.

El grupo fascista de “misión cumplida”, apoyado ahora ideológicamente por los extremistas del Tea Party, redujo las posibilidades del actual Presidente a un papel meramente decorativo, en el que peligraba incluso su programa de salud y la dudosa recuperación de la economía, a causa del déficit presupuestario y el incontrolable crecimiento de la deuda pública, que batían ya todos los records históricos.

Pese al diluvio de mentiras y la confusión creada, Estados Unidos no pudo arrastrar a China y la Federación Rusa a la aprobación por el Consejo de Seguridad de una intervención militar en Libia, aunque logró en cambio obtener, en el Consejo de Derechos Humanos, la aprobación de los objetivos que buscaba en ese momento. Con relación a una intervención militar, la Secretaria de Estado declaró con palabras que no admiten la menor duda: “ninguna opción está descartada”.

El hecho real es que Libia está ya envuelta en una guerra civil, como habíamos previsto, y nada pudo hacer Naciones Unidas para evitarlo, excepto que su propio Secretario General regara una buena dosis de combustible en el fuego.

El problema que tal vez no imaginaban los actores es que los propios líderes de la rebelión irrumpieran en el complicado tema declarando que rechazaban toda intervención militar extranjera.

Diversas agencias de noticias informaron que Abdelhafiz Ghoga, portavoz del Comité de la Revolución declaró el lunes 28 que “‘El resto de Libia será liberado por el pueblo libio’”.

“Contamos con el ejército para liberar Trípoli’ aseguró Ghoga durante el anuncio de la formación de un ‘Consejo Nacional’ para representar a las ciudades del país en manos de la insurrección.”

“‘Lo que queremos es informaciones de inteligencia, pero en ningún caso que se afecte nuestra soberanía aérea, terrestre o marítima’, agregó, durante un encuentro con periodistas en esta ciudad situada 1.000 km al este de Trípoli.”

“La intransigencia de los responsables de la oposición sobre la soberanía nacional reflejaba la opinión manifestada en forma espontánea por muchos ciudadanos libios a la prensa internacional en Bengasi”, informó un despacho de la agencia AFP el pasado lunes.

Ese mismo día, una profesora de Ciencias Políticas de la Universidad de Bengasi, Abeir Imneina, declaró:

“Hay un sentimiento nacional muy fuerte en Libia.”

“‘Además, el ejemplo de Irak da miedo al conjunto del mundo árabe’, subraya, en referencia a la invasión norteamericana de 2003 que debía llevar la democracia a ese país y luego, por contagio, al conjunto de la región, una hipótesis totalmente desmentida por los hechos.”

Prosigue la profesora:

“‘Sabemos lo que pasó en Irak, es que se encuentra en plena inestabilidad, y verdaderamente no deseamos seguir el mismo camino. No queremos que los norteamericanos vengan para tener que terminar lamentando a Gadafi’, continuó esta experta.”

“Pero según Abeir Imneina, ‘también existe el sentimiento de que es nuestra revolución, y que nos corresponde a nosotros hacerla’.”

A las pocas horas de publicarse este despacho, dos de los principales órganos de prensa de Estados Unidos, The New York Times y The Washington Post, se apresuraron en ofrecer nuevas versiones sobre el tema, de lo cual informa la agencia DPA al día siguiente 1º de marzo: “La oposición libia podría solicitar que Occidente bombardee desde el aire posiciones estratégicas de las fuerzas fieles al presidente Muamar al Gadafi, informa hoy la prensa estadounidense.”

“El tema está siendo discutido dentro del Consejo Revolucionario libio, precisan ‘The New York Times’ y ‘The Washington Post’ en sus versiones online.”

“‘The New York Times’ acota que estas discusiones ponen de manifiesto la creciente frustración de los líderes rebeldes ante la posibilidad de que Gadafi retome el poder”.

“En el caso de que las acciones aéreas se realicen en el marco de las Naciones Unidas, éstas no implicarían intervención internacional, explicó el portavoz del consejo, citado por ‘The New York Times’.”

“El consejo está conformado por abogados, académicos, jueces y prominentes miembros de la sociedad Libia.”

Afirma el despacho:

“‘The Washington Post’ citó a rebeldes reconociendo que, sin el apoyo de Occidente, los combates con las fuerzas leales a Gadafi podrían durar mucho y costar gran cantidad de vidas humanas.”

Llama la atención que en esa relación no se mencione un solo obrero, campesino, constructor, alguien relacionado con la producción material o a un joven estudiante o combatiente de los que aparecen en las manifestaciones. ¿Por qué el empeño en presentar a los rebeldes como miembros prominentes de la sociedad reclamando bombardeos de Estados Unidos y la OTAN para matar libios?

Algún día se conocerá la verdad, a través de personas como la profesora de Ciencias Políticas de la Universidad de Bengasi, que con tanta elocuencia narra la terrible experiencia que mató, destruyó los hogares, dejó sin empleo o hizo emigrar a millones de personas en Iraq.

Hoy miércoles dos de marzo, la Agencia EFE presenta al conocido vocero rebelde haciendo declaraciones que, a mi juicio, afirman y a la vez contradicen las del lunes: “Bengasi (Libia), 2 de marzo. La dirección rebelde libia pidió hoy al Consejo de Seguridad de la ONU que lance un ataque aéreo ‘contra los mercenarios’ del régimen de Muamar el Gadafi.”

“‘Nuestro Ejército no puede lanzar ataques contra los mercenarios, por su papel defensivo’, afirmó el portavoz rebelde Abdelhafiz Ghoga en una conferencia de prensa en Bengasi.”

“‘Es diferente un ataque aéreo estratégico que una intervención extranjera, que rechazamos’, recalcó el portavoz de las fuerzas de oposición, que en todo momento se han mostrado en contra de una intervención militar extranjera en el conflicto libio”.

¿A cuál de las muchas guerras imperialistas se parecería esta?

¿La de España en 1936, la de Mussolini contra Etiopía en 1935, la de George W. Bush contra Iraq en el año 2003 o a cualquiera de las decenas de guerras promovidas por Estados Unidos contra los pueblos de América, desde la invasión de México en 1846, hasta la de Las Malvinas en 1982?

Sin excluir, desde luego, la invasión mercenaria de Girón, la guerra sucia y el bloqueo a nuestra Patria a lo largo de 50 años, que se cumplirán el próximo 16 de abril.

En todas esas guerras, como la de Vietnam que costó millones de vidas, imperaron las justificaciones y las medidas más cínicas.

Para los que alberguen alguna duda, sobre la inevitable intervención militar que se producirá en Libia, la agencia de noticias AP, a la que considero bien informada, encabezó un cable publicado hoy, en el que se afirma: “Los países de la Organización del Tratado del Atlántico (OTAN) elaboran un plan de contingencia tomando como modelo las zonas de exclusión de vuelos establecidas sobre los Balcanes en la década de 1990, en caso de que la comunidad internacional decida imponer un embargo aéreo sobre Libia, dijeron diplomáticos”.

Más adelante concluye: “Los funcionarios, que no podían dar sus nombres debido a lo delicado del asunto, indicaron que las opciones que se observan tienen punto de partida en la zona de exclusión de vuelos que impuso la alianza militar occidental sobre Bosnia en 1993 que contó con el mandato del Consejo de Seguridad, y en los bombardeos de la OTAN por Kosovo en 1999, QUE NO LO TUVO”.

Prosigue mañana

jueves, 3 de marzo de 2011

Ejecutivo pide facultad de autorizar funcionamiento provisional de Universidades

El Poder Ejecutivo ha enviado al Congreso de la República el Proyecto de Ley Nº 04673 el 18 de Febrero del presente año, en la que pide que se le otorgue la facultad de autorizar el funcionamiento provisional de nuevas Universidades a nivel nacional.

El meollo del asunto es que producto de la Sentencia del EXP. 0017-2008-PI/TC del Tribunal Constitucional, se impide a Conafu asumir las competencias señaladas en el art. 2 de la Ley 26439 (una de ellas reconocer a las comisiones organizadoras).

Posteriormente el TC hizo una aclaración de su sentencia y dispuso que mientras el Congreso no resuelva, el CONAFU puede continuar ejerciendo provisionalmente algunas competencias referidas a evaluación y control de universidades; pero no dispuso que asuma la competencia de evaluar, aprobar, autorizar, denegar el funcionamiento provisional de nuevas Universidades.

Pero en contraposición a lo anterior el CONAFU a través de Comunicados en su website se irroga competencias que no tiene, sorprendiendo así a incautos y a no tan incautos, pero que éstos lo utilizan para beneficio de sus intereses particulares y de grupo. Recordar que días atras se movió este asunto con respecto a la Universidad Nacional de Cañete.

El objetivo del proyecto de Ley de Alan García es llenar el vacío legal generado por la Sentencia del Tribunal Constitucional, aunque él obviamente lo hace para levantar a sus candidatos en campaña congresal.


PROYECTO DE LEY 04673

sábado, 26 de febrero de 2011

El dilema libio


POR ALBERTO ADRIANZEN

Es difícil saber cómo terminarán las recientes revueltas en el mundo árabe. Sin embargo, es probable que cambien el curso de la historia en esa zona. Las movilizaciones democráticas en todos estos países nos han permitido descubrir que en la mayoría de ellos, por no decir en la totalidad, lo que existe son viejas dictaduras, casi todas ellas apoyadas por los EEUU y los países europeos.

Una de estas es la de Muamar Gadafi (o Kadafi) que ya lleva cuatro décadas y que es, acaso, ejemplo de cómo las promesas de una revolución, al igual que en Zimbabwe con Robert Mugabe, se transforman en una pesadilla que no tiene límites. Gadafi hace ya algunos años está al servicio de las potencias occidentales y hoy parece que ya no es útil para sus intereses. Y si bien la revuelta en Libia podría terminar en una división del país y en un control del petróleo por Occidente, afectando así a la OPEP, el principal responsable de esta dramática y peligrosa situación es el propio Gadafi.

Como señaló Ayman El-Kayman en 2007: “Hace casi diez años, Gadafi dejó de ser para el Occidente democrático un individuo poco recomendable; para que le sacaran de la lista de Estados terroristas reconoció la responsabilidad en el atentado de Lockerbie; para normalizar sus relaciones con el Reino Unido dio los nombres de todos los republicanos irlandeses que se habían entrenado en Libia; para normalizarlas con EEUU dio toda la información que tenía sobre los libios sospechosos de participar en la yihad junto a Bin Laden y renunció a sus ‘armas de destrucción masiva’, además de pedirle a Siria que hiciese lo mismo; para normalizar las relaciones con la UE se transformó en guardián de los campos de concentración, donde están internos miles de africanos que se dirigían a Europa; para normalizar sus relaciones con su siniestro vecino Ben Alí (ex dictador de Túnez) le entregó a opositores refugiados en Libia” (blog de Ayman El-Kayman: 11/12/07).

La lista de tropelías del reconvertido Gadafi es tan larga como largos son los honores y pleitesías que Occidente le ha tributado en estos años. Como recuerdan Santiago Alba y Alma Allende en un reciente artículo: “La relación de Europa con Gadafi ha rozado la sumisión. Berlusconi, Sarkozy, Zapatero y Blair lo recibieron con abrazos en 2007 y el propio Zapatero lo visitó en Trípoli en 2010. Incluso el rey Juan Carlos se desplazó a Trípoli en enero de 2009 para promocionar a las empresas españolas. Por otro lado, la UE no dudó en humillarse y disculparse públicamente el 27/3/10 (…) por haber prohibido a 188 ciudadanos libios la entrada en Europa a raíz del conflicto entre Suiza y Libia por la detención de un hijo de Gadafi en Ginebra acusado de maltratar a su personal doméstico. Aún más: la UE no emitió la menor protesta cuando Gadafi adoptó represalias económicas, comerciales y humanas contra Suiza ni cuando efectuó un llamamiento a la guerra santa contra este país ni cuando declaró públicamente su deseo de que fuera barrido del mapa” (“Qué pasa con Libia: Del mundo árabe a A. Latina”. Rebelión: 24/02/11). Incluso en estos días, la UE se ha negado a sancionar al gobierno de Gadafi pese a la represión que ha desatado contra la población civil.

Por todo ello podemos decir que estamos frente a un juego de máscaras. Cuando Gadafi era rebelde, líder del tercer mundo, de los no alineados y mostraba el famoso Libro Verde, Occidente lo condenaba; pero cuando se le une, lo aplaude; y ahora que está en franca decadencia, Occidente grita a los cuatro vientos: democracia. En realidad, en este proceso y hasta ahora, es el pueblo libio quien ha pagado, como se dice, la cuenta.

Lo que comenzó como una protesta democrática puede acabar en un cambio geopolítico en esa zona, pero no queda duda de que Gadafi debe irse. Lo que hay que impedir entonces no es su salida, sino más bien que las potencias occidentales, luego de apoyar abiertamente a un dictador, terminen ganando; o, mejor dicho, apropiándose del petróleo y utilizando al pueblo libio como carne de cañón.

Academia de la Magistratura organiza taller de sensibilización de nuevo proceso laboral. PRIORIDAD: MAGISTRADOIS DE CAÑETE.

Lima, feb. 26 (ANDINA).

Con la finalidad de da a conocer las ventajas de la nueva Ley Procesal del Trabajo, los alcances y límites de la conciliación, la Academia de la Magistratura (AMAG), organizó un taller de sensibilización en este sistema de resolución de procesos en material laboral.
Esta capacitación, que se realizará en el distrito judicial de Lima del 7 al 11 de marzo próximo, también brindará los elementos necesarios para preparar las audiencias de juzgamiento.

En este taller participarán magistrados de las Cortes de Cañete, Lima, Lima Sur, Lima Norte, gracias al apoyo del Proyecto Facilitando Comercio de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID).

Asimismo, durante su realización se desarrollarán temas como los principios y valores de la nueva Ley Procesal del Trabajo, la conciliación en el nuevo proceso laboral, así como las audiencias de juzgamiento.

De igual modo, podrán participar aquellos jueces de la especialidad laboral, debiendo priorizarse aquellos que provengan del distrito judicial de Cañete.

El taller es gratuito y contará con 30 vacantes, debiendo efectuar su preinscripción en el portal de la AMAG: www.amag.edu.pe .

Las sesiones presenciales se desarrollarán en el local institucional de la AMAG ubicado en el Centro de Lima, según informa en su página web.

A prepararse para simulacro de Sismo y tsunami. Hoy hubo sismo de 5 grados en Lima.


Un sismo de 5,0 grados en la escala de Ritcher se registró hoy a las 12:02 p.m. y duró aproximadamente unos cinco segundos.

Según información del Instituto Geofísico del Perú, el remezón logró una intensidad II de acuerdo a la escala de Mercalli a una profundidad de 70 kilómetros al norte de Lima.

Hasta el momento no se ha registrado ningún daño material ni personal.

Uno de los último temblores registrados en el Perú, fue en Arequipa con un grado de intensidad de 4,1 en la escala de Richter, el pasado 22 de febrero.


HOY SE REALIZARÁ EL SIMULACRO DE SISMO Y TSUNAMI A LAS 20 HORAS. TODOS A PARTICIPAR

CEDULA DE SUFRAGIO DE ELECCIONES GENERALES 2011

viernes, 25 de febrero de 2011

Habrá voto electrónico en Pacarán - Cañete para la segunda vuelta


El voto electrónico ya se aplicará en estas elecciones generales, pero únicamente en una eventual segunda vuelta electoral y en el distrito de Pacarán (Cañete), según anunció hoy Marco Basauri, de la Oficina General de Asesoría Jurídica de la ONPE.

Como se sabe el uso del sistema electrónico será en forma gradual en todo el país, previa prueba de fuego en la localidad de Pacarán el próximo 5 de junio.

“Lo aplicaremos en una segunda vuelta. Son 1.394 electores del distrito de Pacarán, en la provincia limeña de Cañete, que participarán en el proceso”, precisó el funcionario tras el sorteo de ubicación de agrupaciones políticas en la cédula de sufragio.

El elector encontrará en la cámara secreta una pantalla de computadora donde se le mostrará la respectiva cédula de votación. Una vez que elija su opción deberá pulsar un botón, similar al de un cajero automático.

RESULTADOS MÁS RÁPIDOS
Marco Basauri también señaló que el organismo electoral ya implementó algunas medidas para que los resultados electorales sean conocidos a la brevedad y no repetir la experiencia de las elecciones municipales.

Mencionó, por ejemplo, que ya no es obligatoria la exigencia de la huella digital de los miembros de mesa en las actas electorales, de tal forma que ya no es causal de observación por parte de los personeros.