domingo, 3 de abril de 2011

En Chilca temen que planta termoeléctrica afecte el turismo


La central eléctrica está cerca de las tres lagunas medicinales y de la playa Yayas. Concejo provincial: “En la franja costera no están permitidas las termoeléctricas.

NELLY LUNA AMANCIO

El Comercio

No hay farmacias en el balneario de Las Salinas, en Chilca. Sí muchos restaurantes estimulados por la demanda de los visitantes que emergen hambrientos de las milagrosas lagunas de barro. “Mi farmacia es la laguna”, dice Petronila Jara, la señora de 80 años que hace más de 50 vive aquí, frente a La Milagrosa. “Cuando me siento mal, voy y me meto al agua, esa es la medicina de Las Salinas”.

Las tres lagunas –La Milagrosa, La Encantada y Melliceras– de este balneario ubicado en el kilómetro 62 de la Panamericana Sur son reconocidas por sus propiedades curativas. Los visitantes también llegan hasta aquí buscando las buenas y grandes olas que la playa Yayas garantiza.

En esta zona, a escasos metros del mar, el Ministerio de Energía y Minas (Minem) ha autorizado el funcionamiento de una gran central termoeléctrica que ocupará 22,5 hectáreas y generará 520 MW, lo que representa entre el 15% y 20% de toda la energía del país. La planta producirá electricidad usando el gas de Camisea y el vapor del agua que succionará (y luego regresará) del mar.

Más del 60% de la población de Las Salinas depende del turismo. “¿Quién querrá venir a Chilca si hay una enorme termoeléctrica al costado del mar y de las lagunas?”, se queja Milagros Mimbela, nieta de doña Petronila y representante del frente de defensa que rechaza la construcción.

EL ORIGEN DEL PROBLEMA
La historia de este conflicto comenzó el 2005, cuando el Minem autorizó a la entonces empresa Egechilca el funcionamiento de esta central. Dos años después, la empresa AEI compró el 85% de sus acciones y tomó el control del proyecto. La empresa modificó luego su denominación y pasó a llamarse Fénix Power.

Los problemas de ordenamiento territorial en Chilca son frecuentes. Egechilca nunca pudo construir la planta porque el terreno adquirido para la central se encontraba dentro de una zona no apta para esta actividad. Los voceros de Fénix Power aseguran que ahora cuentan con un certificado que otorga a la zona la categoría I4 – Industria Pesada.

Sin embargo, en un documento del 14 de marzo último la Municipalidad Provincial de Cañete precisa que la franja costera comprendida entre la Panamericana Sur y la línea de alta marea es considerada una zona urbana y turística. “La instalación de una central termoeléctrica no está permitida”, concluye. Pese a ello, la construcción de la planta se inició en enero de este año. Y aunque la municipalidad distrital asegura que no le ha otorgado licencia de construcción, Fénix Power sostiene que este año la municipalidad le ha dado dos licencias, una para construir el cerco perimétrico y otra para levantar los edificios administrativos y de servicios.

El Comercio se contactó con el alcalde de Chilca, Alfredo Chauca (hermano del militante aprista y ex funcionario de Cofopri Oswaldo Chauca, recluido en el penal de Lurigancho y acusado de tráfico de tierras), quien dijo que devolvería la llamada, pero no lo hizo.

PEGADA AL MAR
Chilca ya cuenta con tres centrales termoeléctricas funcionando al extremo izquierdo de la Panamericana Sur. El proyecto de Fénix Power sería el primero en la margen derecha, próxima al mar.

Milagros Mimbela recuerda los errores que el Minem identificó en el primer estudio de impacto ambiental (EIA) presentado: “El EIA es la modificación de un EIA de actividad minera”, se lee en un informe interno del Minem. Además, se solicitaba a la empresa presentar un estudio de alternativas de ubicación del proyecto, tomando en cuenta los aspectos sociales, no solo económicos. Los voceros actuales de la empresa aseguran que estas observaciones ya han sido resueltas. No obstante, aún no está claro cómo el Minem autorizó una central termoeléctrica en una zona no apta para esta actividad.


INFOGRAFIA DE COMO FUNCIONA LA PLANTA TERMOELECTRRICA A GAS

sábado, 2 de abril de 2011

Libia, lo justo y lo injusto



Por Ignacio Ramonet


País: Libia
Tema: Revueltas sociales

"Todos los pueblos del mundo que han lidiado por la libertad han exterminado al fin a sus tiranos."

Simón Bolívar



Los insurgentes libios merecen la ayuda de todos los demócratas. El coronel Gadafi es indefendible
. La coalición internacional que lo ataca carece de credibilidad. No se construye una democracia con bombas extranjeras. Por ser en parte contradictorias, estas cuatro evidencias nutren cierto malestar, en particular en el seno de las izquierdas, con respecto a la operación Amanecer de la Odisea comenzada el pasado 19 de marzo.

La insurrección de las sociedades árabes constituye el mayor acontecimiento político internacional desde el derrumbe, en Europa, del socialismo autoritario de Estado en 1989. La caída del muro del Miedo en las autocracias árabes es el equivalente contemporáneo de la caída del muro de Berlín. Un auténtico terremoto mundial. Por producirse en el área de mayores reservas de hidrocarburos del planeta, y en el epicentro del "foco perturbador" del mundo (ese "arco de todas las crisis" que va de Pakistán al Sahara Occidental, pasando por Irán, Afganistán, Irak, Líbano, Palestina, Somalia, Sudán, Darfur y Sahel), su onda de expansión modifica toda la geopolítica internacional.

Algo se rompió para siempre en el mundo árabe el pasado 14 de enero. Ese día, manifestantes tunecinos que desde hacía semanas reclamaban en las plazas libertad y democracia, consiguieron derrocar al déspota Ben Alí. Comenzaba el deshielo de las viejas tiranías árabes. Un mes después, en Egipto, corazón de la vida política árabe, un poderoso movimiento de protesta social expulsaba a su vez del poder al general Mubarak. Entonces, como si de repente descubriesen que los regímenes autoritarios, desde Marruecos hasta Bahréin, fuesen colosos con pies de arena, decenas de miles de ciudadanos árabes se lanzaron a las plazas gritando su hartazgo infinito de los ajustes sociales y de las dictaduras (1).

La fuerza espóntanea de estos vientos de libertad sorprendió a todas las cancillerías del mundo. Cuando comenzaron a soplar sobre las dictaduras aliadas de Occidente (en Túnez, Egipto, Marruecos, Jordania, Arabia Saudí, Bahréin, Irak, Yemen), las grandes capitales occidentales, empezando por Washington, Londres y París, se sumieron en un prudente mutismo, o alternaron declaraciones que revelaban su profundo malestar ante el riesgo de ver desaparecer a sus "amigos dictadores" (2).

Mucho más sorprendente fue, durante esta primera fase (de mediados de diciembre a mediados de febrero), el silencio de los gobiernos progresistas de América Latina, considerados por toda una parte de la izquierda internacional como su principal referente contemporáneo. Sorpresa tanto más grande puesto que estos Gobiernos tienen mucho en común con el movimiento insurreccional árabe: habían llegado al poder mediante las urnas, aupados por poderosos movimientos sociales (en Venezuela, Brasil, Uruguay y Paraguay) que, en varios países (Ecuador, Bolivia, Argentina), después de haber resistido a dictaduras militares, también habían derrocado pacíficamente a gobernantes corruptos.

Inmediata debía de haber sido allí la solidaridad con las insurrecciones árabes, réplicas de sus propios alzamientos cívicos. No lo fue. Y eso que el carácter izquierdista del movimiento no ofrecía dudas. El conocido intelectual egipcio Samir Amin lo describe así: "Las fuerzas principales en movimiento durante los meses de enero y de febrero eran de izquierdas. Demostraron que tenían una resonancia popular gigantesca pues llegaron a movilizar a ¡más de quince millones de manifestantes en todo Egipto! Los jóvenes, los comunistas, fragmentos de las clases medias democráticas constituyeron la columna vertebral de ese movimiento" (3).

A pesar de ello, hubo que esperar al 14 de febrero -o sea tres días después de la caída del odiado Mubarak y un día antes del comienzo de la insurrección popular en Libia- para que, por fin, un líder latinoamericano calificase la rebelión árabe de "revolucionaria" en una declaración que explicaba con lucidez: "Los pueblos no desafían la represión y la muerte, ni permanecen noches enteras protestando con energía, por cuestiones simplemente formales. Lo hacen cuando sus derechos legales y materiales son sacrificados sin piedad a las exigencias insaciables de políticos corruptos y de los círculos nacionales e internacionales que saquean el país" (4).

Pero cuando, naturalmente, esa rebelión se extendió a los Estados autoritarios del mal llamado "socialismo árabe" (Argelia, Libia, Siria), cayó de nuevo un pesado mutismo en las capitales del progresismo latinoamericano. Políticamente podía aún interpretarse de dos maneras: simple prolongación del prudente silencio que hasta entonces, globalmente, habían observado esas cancillerías con respecto a acontecimientos muy alejados de sus principales centros de interés; o expresión de un malestar político frente al riesgo de perder, en su pulso con el imperialismo, a aliados estratégicos...

Ante el peligro de que triunfase esta segunda opción, varios intelectuales relevantes (5) avisaron de inmediato que ello significaría algo impensable para Gobiernos seguidores del mensaje universal del bolivarianismo. Porque sería afirmar que una relación estratégica entre Estados es más importante que la solidaridad con los pueblos en lucha. Lo cual conduciría, más tarde o más temprano, a cerrar los ojos ante cualquier eventual atrocidad contra los derechos humanos (6). Y en este caso el ideal solidario de la revolución latinoamericana naufragaría en el helado océano de la Realpolitik.

En el tablero de la política internacional, la Realpolitik (definida por Bismarck, el "canciller de hierro" prusiano, en 1862) considera que los países se reducen a sus Estados. Jamás toma en cuenta a sus sociedades. Según ella, los Estados se mueven sólo en función de sus fríos intereses y de sus alianzas estratégicas (cuya finalidad esencial es la preservación del Estado, no la protección de la sociedad). Desde la paz de Westfalia en 1648, la doctrina geopolítica establece que la soberanía de los Estados es intangible en virtud del principio de no-injerencia, y que un Gobierno, sea cual sea el modo en que llegó al poder, tiene total libertad de hacer lo que quiera en sus asuntos internos.

Semejante idea de la soberanía -que sigue siendo dominante- ha visto erosionada su legitimidad desde el final de la Guerra Fría en 1989. Y ello en nombre de los derechos de los ciudadanos, y de una concepción más ética de las relaciones internacionales. Las dictaduras, cuyo número se reduce de año en año, van resultando cada vez más ilegítimas en criterios del derecho internacional. Y moralmente inaceptables porque, entre otros graves abusos, desposeen a las personas de sus atributos de ciudadano.

Basado en este razonamiento, se desarrolló en los años 1990, el concepto de derecho de injerencia o deber de asistencia que condujo, pese a aceptables pretextos de fachada, a desastres político-humanitarios de gran envergadura en Kosovo, Somalia, Bosnia... Y finalmente, bajo la conducción de los neoconservadores estadounidenes, al desastre total de la guerra de Irak (7).

Pero tan trágicos fracasos no han interrumpido la idea de que un mundo más civilizado debe ir abandonando una concepción de la soberanía interna establecida hace casi cuatro siglos en nombre de la cual poderes no elegidos democráticamente han cometido (y cometen) incontables atrocidades contra sus propios pueblos.

En 2006, las Naciones Unidas, en su Resolución 1674, han hecho de la protección de los civiles, incluso contra su propio Gobierno cuando éste usa armas de guerra para reprimir manifestaciones pacíficas, una cuestión fundamental. Que modifica, por primera vez desde el Tratado de Westfalia, -en materia de derecho internacional- la concepción misma de la soberanía interna y del principio de no-injerencia. La Corte Penal Internacional (CPI), creada en 2002, va en idéntico sentido.

Y en ese mismo espíritu, muchos líderes latinoamericanos denunciaron con justa razón la pasividad o la complicidad de grandes potencias democráticas ante los graves crímenes cometidos contra la población civil, entre 1970 y 1990, por las dictaduras militares en Chile, Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay y tantos otros países mártires de Centro y Suramérica.

Por eso sorprendió que, cuando en Libia, a partir del 15 de febrero, empezaron las protestas sociales pacíficas, inmediatamente reprimidas por las fuerzas del coronel Gadafi con desmedida violencia (233 muertos en los primeros días) (8), ningún mensaje de solidaridad con los civiles reprimidos llegase de América Latina. Ni tampoco al estallar, el 20 de febrero, el "Tripolitazo": cuando unos 40.000 manifestantes denunciaron la carestía de la vida, la degradación de los servicios públicos, las privatizaciones impuestas por el FMI, y la ausencia de libertades.

Igual que durante el "Caracazo" del 27 de febrero de 1989 en Venezuela, esa insurrección tripolitana, retransmitida por decenas de testigos oculares, se extendió como reguero de pólvora por toda la capital, se multiplicaron las barricadas, ardió la sede del Gobierno, las comisarías fueron incendiadas, los locales de la televisión oficial saqueados, el aeropuerto ocupado y el palacio presidencial asediado. El régimen libio empezó a tambalearse.

En semejantes circunstancias, cualquier otro dirigente razonable hubiese entendido que la hora de negociar y de abandonar el poder había llegado (9). No así el coronel Gadafi. A riesgo de sumir a su país en una guerra civil, el "Guía", en el poder desde hace 42 años, explicó que los manifestantes eran "jóvenes a los que Al Qaeda había drogado echándoles píldoras alucinógenas en el Nescafé"... (10). Y ordenó a las Fuerzas Armadas reprimir las protestas a cañonazos y con fuerza extrema. El canal Al Jazeera mostró los aviones militares ametrallando a los manifestantes civiles (11).

En Bengasi, para defenderse contra la brutalidad de la represión, un grupo de protestatarios asaltó un arsenal de la guarnición local y se apoderó de miles de armas ligeras. Varios destacamentos militares, enviados por Gadafi para sofocar en sangre la protesta, se sumaron, con tanques y pertrechos, a la rebelión. En condiciones muy desfavorables para los insurrectos, empezaba la guerra civil. Un conflicto impuesto por Gadafi contra un pueblo que estaba pidiendo pacíficamente el cambio.

Hasta ese momento, las capitales de la América Latina progresista siguen silenciosas. Ni una palabra de solidaridad, ni tan siquiera de compasión con los rebeldes civiles que luchan y mueren por la libertad.

Hasta que, el 21 de febrero, en un intento de alejar cualquier acusación contra ella, la diplomacia británica -cuya responsabilidad es central en la rehabilitación del coronel Gadafi a partir de 2004 en la escena internacional- por la voz del ministro de Exteriores William Hague, anuncia que el líder libio "podría haber huido de su país y estar dirigiéndose a Venezuela" (12).

Es falso. Y Caracas lo desmiente rotundamente. Pero los medios de comunicación internacionales muerden el cebo, y ponen de inmediato los focos sobre la conexión que el Foreign Office ha sugerido. Minimizando los ostentosos recibimientos del dictador libio en Roma, Londres, París o Madrid, la prensa mundial insiste en las relaciones del "Guía" con Caracas. El propio Gadafi cae en la celada y también menciona a Venezuela en su primer discurso desde el comienzo de las protestas. Lo hace para negar su huida a ese país, pero ello da pie a nuevas especulaciones sobre el "eje Trípoli-Caracas". Gadafi añade: "Los manifestantes son ratas, drogados, un complot de extranjeros, de norteamericanos, de Al Qaeda y de locos" (13).

Esta perezosa jácara del "complot norteamericano" es retomada como argumento por varios dirigentes progresistas suramericanos –Daniel Ortega, presidente de Nicaragua, entre otros–, para expresar ahora, cada uno a su modo, una clara solidaridad con el dictador libio (14) bajo los sufridos pretextos de que la "situación es confusa", que los "medios de comunicación mienten" y que "nadie sabe quiénes son los rebeldes".

Ni una frase de compunción hacia un pueblo sublevado contra un tirano militar que manda disparar contra sus propios ciudadanos. Ninguna alusión tampoco a la famosa sentencia del Libertador Simón Bolívar: "Maldito sea el soldado que vuelve las armas contra su pueblo", doctrina fundamental del bolivarianismo.

La inmensidad del error político sobrecoge. Una vez más, unos gobiernos progresistas conceden prioridad, en materia de relaciones internacionales, a cínicas consideraciones estratégicas que se hallan en perfecta contradicción con su propia naturaleza política. ¿Les conducirá ese razonamiento a expresar también su apoyo a otro infrecuentable tiranillo local, Bachar El Asad, presidente de Siria, un país que vive bajo estado de alarma desde 1962 y cuyas fuerzas de represión tampoco han dudado en disparar con fuego real contra pacíficos manifestantes desarmados?

En lo que respecta a Libia, la única iniciativa latinoamericana positiva, fue la del presidente de Venezuela Hugo Chávez quien propuso, el 1 de marzo, el envío a Trípoli de una Comisión internacional de mediación constituida por representantes de países del Sur y del Norte para tratar de poner fin a las hostilidades y negociar un acuerdo político entre las partes. Rechazada por Seif el Islam, el hijo del "Guía", pero aceptada por Gadafi, esta importante tentativa de mediación será torpemente descartada por Washington, París, Londres y los propios insurgentes libios.

A partir de ahí, las cancillerías progresistas suramericanas van a insistir en su apoyo a un perfecto iluminado. Hace, en efecto, decenios que Muamar el Gadafi dejó de ser aquel capitán revolucionario que, en 1969, derrocó a la monarquía, expulsó de su país las bases militares estadounidenses y proclamó una singular "República árabe y socialista".

Desde el final de los años 1970, su errática trayectoria y sus delirios ideológicos (véase su disparatado Libro Verde) lo han convertido en un dictador imprevisible, tornadizo y jactancioso. Semejante a aquellos tiranos locos que América Latina conoció en el siglo XIX con el nombre de "caudillos bárbaros" (15). Ejemplos de sus trastornos: la expedición militar de 3.000 hombres que lanzó, en 1978, en auxilio del sanguinario Idi Amín Dadá, otro demente presidente de Uganda... O su afición a un juego erótico con chicas menores llamado "bunga bunga" que le enseñó a su socio italiano Silvio Berlusconi... (16).

Gadafi jamás se ha sometido a ninguna elección. En torno a su imagen ha establecido un culto de la personalidad que linda con el endiosamiento. En la "masocracia" (Jamahiriya) libia no existe ningún partido político, sólo hay "comités revolucionarios". Habiéndose autoproclamado "Guía" vitalicio de su país, el dictador se considera por encima de las leyes. En cambio, el vínculo familiar es, según él, fuente de Derecho. Basado en ello, por antojo, nombró a sus hijos para los puestos de mayor responsabilidad del Estado y los de mayor rentabilidad en los negocios.

Tras la (ilegal) invasión de Irak en 2003, temiendo ser el siguiente de la lista, Gadafi se arrodilló ante Washington, firmó acuerdos con la Administración de Bush, erradicó sus armas de destrucción masiva e indemnizó a las víctimas de sus atentados terroristas. Para complacer a los "neocons" estadounidenses se erigió en un perseguidor de Osama Ben Laden y de la red Al Qaeda. Estableció también acuerdos con la Unión Europea para convertirse en cancerbero retribuido de los emigrantes africanos. Pidió ingresar en el FMI (17), creó zonas especiales de libre comercio, cedió los yacimientos de hidrocarburos a las grandes transnacionales occidentales y eliminó los subsidios a los productos alimenticios de primera necesidad. Inició el proceso de privatización de la economía, lo que provocó un importante aumento del desempleo y agravó las desigualdades.

El "Guía" protestó contra el derrocamiento del dictador tunecino Ben Alí a quien consideraba como "el mejor gobernante de la historia de Túnez". En materia de inhumanidad, sus fechorías son incontables. Desde su apoyo a conocidas organizaciones terroristas hasta su demostrada participación en atentados contra aviones civiles, pasando por su encarnizamiento contra cinco inocentes enfermeras búlgaras torturadas durante años en prisión, o el fusilamiento sin juicio, en la siniestra cárcel Abú Salim de Trípoli, en 1996, de un millar de prisioneros originarios de Bengasi (18).

La actual revuelta empezó precisamente en esa ciudad cuando, el 15 de febrero, las familias de estos fusilados, animadas por las protestas en los países árabes, se echaron a la calle para exigir pacíficamente la liberación del abogado Fathy Terbil quien, desde hace quince años, defiende el derecho a recuperar los cuerpos de sus parientes ejecutados (19). Las imágenes mostrando la brutalidad de la represión de esta manifestación –difundidas por las redes sociales y el canal Al Jazeera– escandalizaron a la población. Al día siguiente, las protestas se habían ampliado masivamente y extendido a otras ciudades. Sólo en Bengasi, 35 personas fueron asesinadas por la policía y las milicias gadafistas (20).

Tan alto grado de ensañamiento contra la población civil (21) hizo legítimamente temer, a mediados de marzo, cuando las huestes gadafistas empezaron a cercar Bengasi, que se cometiese un baño de sangre. En un discurso dirigido a "las ratas" de esa ciudad, el "Guía" dejó muy claras sus intenciones: "Llegamos esta noche. Empezad a prepararos. Os iremos a sacar del fondo de vuestros armarios. No habrá piedad" (22).

En ayuda de los asediados libios, que reclamaban a gritos ayuda internacional (23), deberían haber acudido en primer lugar los pueblos recientemente liberados de Túnez y Egipto. Era su responsabilidad principal. Pero lamentablemente los Gobiernos de estos dos países no supieron estar a la altura de las circunstancias históricas.

En ese contexto de urgencia, el Consejo de Seguridad de la ONU adoptó, el 17 de marzo, la resolución 1973 que establece un régimen de exclusión aérea en Libia con el fin de proteger a la población civil y hacer cesar las hostilidades (24). La Liga Árabe había dado su acuerdo preliminar. Y, cosa excepcional, la resolución fue presentada por un Estado árabe: el Líbano (además de Francia y Reino Unido). Ni China, ni Rusia, que disponen de derecho de veto, se opusieron. Brasil y la India tampoco votaron en contra. Varios países africanos se pronunciaron a favor: Sudáfrica (la patria de Mandela), Nigeria y Gabón. Ningún Estado se opuso.

Se puede estar en contra de la estructura actual de Naciones Unidas, o estimar que su funcionamiento deja mucho que desear. O que las potencias occidentales dominan esa organización. Son críticas aceptables. Pero, por ahora, la ONU constituye la única fuente de derecho internacional. En ese sentido, y contrariamente a las guerras de Kosovo o de Irak que nunca tuvieron el aval de la ONU, la intervención actual en Libia es legal, según el derecho internacional; legítima, según los principios de la solidaridad entre demócratas; y deseable, para la fraternidad internacionalista que une a los pueblos en lucha por su libertad.

Se podría añadir que potencias musulmanas reticentes en un primer momento como Turquía han acabado por participar en la operación.

Se podría recordar también que si Gadafi, como era su intención, hubiese anegado en sangre la insurrección popular, habría enviado una señal de vía libre a los demás tiranos de la región. Alentándolos de ese modo a aplastar ellos también, sin miramientos, las protestas locales. Basta con observar que, en cuanto las tropas de Gadafi se aproximaron a sangre y fuego en medio de la pasividad internacional a Bengasi, los regímenes de Bahréin y de Yemen no dudaron ya en disparar con fuego real contra los manifestantes pacíficos. No lo habían hecho hasta entonces. Pero apostaron a su vez por el inmovilismo internacional.

La Unión Europea, en particular, tiene una responsabilidad específica en este asunto. No sólo militar. Es menester pensar en la próxima etapa de consolidación de las nuevas democracias que van a ir surgiendo en esta región tan vecina. Apoyar la "primavera árabe" supone asimismo el lanzamiento de un verdadero "Plan Marshall", o sea, una ayuda económica masiva "semejante a la que se ofreció a Europa del Este después de la caída del muro de Berlín" (25).

¿Significa todo esto que la operación Amanecer de la Odisea no plantea problemas? En absoluto.
En primer lugar, porque los Estados u Organizaciones que la capitanean (Estados Unidos, Francia, Reino Unido, OTAN) son los "sospechosos habituales" implicados en múltiples aventuras guerreras sin la mínima cobertura legal, legítima o humanitaria. Aunque esta vez los objetivos de solidaridad democrática parecen más evidentes que los nexos con la seguridad nacional de Estados Unidos, cabe preguntarse ¿desde cuándo les ha importado a estas potencias la democracia en Libia? Por ello carecen de credibilidad.

Segundo: existen otras injusticias en esta misma región -el sufrimiento palestino, la intervención militar saudí en Bahréin contra la indefensa mayoría chií, la desproporcionada brutalidad de los Gobiernos de Yemen y de Siria...- ante las cuales las mismas potencias que atacan a Gadafi hacen la vista gorda dando prueba de una doble moral.

Tercero: el objetivo debe ser el que fija la resolución 1973, y sólo ése: ni invasión terrestre, ni víctimas civiles. La ONU no ha dado licencia para derrocar a Gadafi, aunque bien parece que ese sea el objetivo final (e ilegal) de la operación. En ningún caso esta intervención debe servir de precedente para otras aventuras guerreras contra Estados situados en el punto de mira de las potencias occidentales dominantes.

Cuarto: la historia enseña (y el caso de Afganistán lo demuestra) que es más fácil entrar en una guerra que salir de ella. Y quinto: el olor a petróleo de toda esta operación apesta.

Los pueblos árabes están sin duda sopesando lo justo y lo injusto de la actual intervención militar en Libia. En su gran mayoría apoyan a los insurgentes (aunque se siga sin saber bien quiénes son y aunque se sospeche que varios elementos indeseables figuran en el actual Consejo Nacional de Transición). Por el momento, hasta finales de marzo, en ninguna capital árabe se han producido manifestaciones de rechazo a la operación. Al contrario, como estimuladas por ella, nuevas protestas contra las autocracias se intensificaron en Marruecos, Yemen, Bahréin... Y sobre todo en Siria.

Obtenida la zona de exclusión aérea y a salvo ya la población civil de Bengasi, las dos principales exigencias de la Resolución 1973 estaban cumplidas a finales de marzo. Aunque otras demandas no lo estaban aún (el cese el fuego por parte de las fuerzas gadafistas, y la garantía por éstas de acceso seguro a la ayuda humanitaria internacional), a partir de ese momento los bombardeos debieron cesar. Tanto más cuanto la OTAN, que no ha recibido mandato internacional para ello, ha asumido el 31 de marzo el liderazgo militar de la ofensiva. La Resolución tampoco autoriza a armar, entrenar y dirigir militarmente a los rebeldes. Porque ello supone un mínimo de fuerzas extranjeras ("comandos especiales") presentes en el suelo libio, lo cual está explícitamente excluido por la resolución 1973 del Consejo de Seguridad.

Es urgente que los miembros de ese Consejo de la ONU vuelvan ahora a consultarse; que se tenga en cuenta la posición de China, Rusia, la India y Brasil para imponer un alto el fuego inmediato y buscar una salida no militar al drama libio.

Una solución que tome en cuenta también la iniciativa de la Unión Africana, garantice la integridad territorial de Libia, impida toda invasión terrestre de fuerzas extranjeras, preserve las riquezas del subsuelo contra la rapacidad de algunas potencias foráneas, ponga fin a la tiranía, y reafirme la aspiración a la libertad y a la democracia de los ciudadanos.

En Libia, sólo una salida política negociada por todas las partes será justa.


(1) Léase Ignacio Ramonet, “Cinco causas de la insurrección árabe”, Le Monde diplomatique en español, marzo de 2011.
(2) Léase Ignacio Ramonet, "Túnez, Egipto, Marruecos, esas dictaduras amigas", www.monde-diplomatique.es/
(3) Christophe Ventura, "Entrevista con Samir Amin", Mémoire des luttes, París, 29 de marzo de 2011.
(4) Fidel Castro, "La Rebelión Revolucionaria en Egipto", Granma, La Habana, 14 de febrero de 2011.
(5) Léase, por ejemplo, Santiago Alba y Alma Allende, "Del mundo árabe a América Latina", Rebelión, 24 de febrero de 2011; y Atilio Borón, "No abandonar a los pueblos árabes", Página 12, Buenos Aires, 7 de marzo de 2011.
(6) Error que ya cometió dos veces la revolución cubana cuando apoyó la intervención militar del Pacto de Varsovia en Praga para aplastar la insurrección popular checoslovaca en agosto de 1968, y cuando aprobó la invasión de Afganistán por la Unión Soviética en diciembre de 1979.
(7) Léase Ignacio Ramonet, Irak, historia de un desastre, Debate, Madrid, 2005.
(8) Agencia Reuters, 21 de febrero de 2011.
(9) En América Latina, ante protestas populares de gran envergadura, varios presidentes (elegidos democráticamente) se resignaron a renunciar a su cargo. Tres de ellos en Ecuador: Abdalá Bucarán, "por incapacidad mental", en 1997; Jamil Mahuad, en 2000; y Lucio Gutiérrez, en 2002. Dos en Bolivia: Gonzalo Sánchez de Lozada, en 2003; y Carlos Mesa, en 2005. Uno en Perú, Alberto Fujimori, en 2000. Y otro en Argentina, Fernando de la Rúa, en 2001.
(10) El País, Madrid, 24 de marzo de 2011.
(11) The Guardian, Londres, 21 de febrero de 2011.
(12) Agencia AFP, 21 de febrero de 2011.
(13) www.rue89.com/2011/02/22/kadhafi-je-suis-a-tripoli-pas-au-venezuela-191416
(14) El más antiimperialista de los líderes árabes, Hassan Nasrallah, secretario general del Hezbolá libanés, ha declarado que es "irracional" decir que las revoluciones árabes, y singularmente la libia (que cuenta también con el apoyo de Irán), fueron preparadas en cocinas estadounidenses. Discurso del Hassan Nasrallah, 19 de marzo de 2011. http://www.rebelion.org/mostrar.php?tipo=5&id=&inicio=0 (15) Alcides Arguedas, Los Caudillos bárbaros, editorial Vda L. Tasso, Barcelona, 1929. Léase también Max Daireaux, Melgarejo, Editorial Andina, Buenos Aires, 1966. (16) Cf. Quentin Girard, "Toi vouloir faire bunga-bunga?", Slate, París, 12 de noviembre de 2010. http://www.slate.fr/story/30061/bunga-bunga-berlusconi
(17) Léase "Le Rapport du FMI qui félicite la Libye", in Mémoire des luttes, París, 11 de marzo de 2011. http://www.medelu.org/spip.php?article761
(18) Léase, Brian May, "Informe sobre Libia", Amnistía Internacional, Londres, 27 de mayo de 2010. http://www.amnesty.be/doc/communiques-et-publications/Les-rapports-annuels/Le-rapport-annuel-2010/Moyen-Orient-et-Afrique-du-nord,2038/article/libye-16281
(19) Cf. Evan Hill, "The day the Katiba fell", Al Jazeera English, 2 de marzo de 2011. http://english.aljazeera.net/indepth/spotlight/libya/2011/03/20113175840189620.html
(20) Ibid.
(21) Estos y otros crímenes han conducido al fiscal jefe de la Corte Penal Internacional, el argentino Luis Moreno Ocampo, a abrir una investigación contra Muamar el Gadafi, acusado de "crímenes contra la humanidad" por el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas.
(22) Agencia AFP, 17 de marzo de 2011.
(23) Léase Khaled Al-Dakhil, "Pourquoi tant d'hésitations?", Al-Hayat, Londres (reproducido por Courrier Internacional, París, 17 de marzo de 2011).
(24) http://www.un.org/spanish/docs/sc/
(25) Nouriel Roubini, "Un plan Marshall pour le printemps arabe", Les Échos, París, 21 de marzo de 2011.

jueves, 31 de marzo de 2011

EL 14 DE ABRIL SE INICIARÁ DEBATE DE LEY QUE CONVIERTE A SAN JUAN DE LURIGANCHO EN PROVINCIA


El presidente del Congreso, César Zumaeta Flores, anunció el jueves 31 que la Junta de Portavoces acordó postergar hasta el 14 de abril el inicio del debate del proyecto de ley enviado por el Poder Ejecutivo, que propone la creación en el departamento de Lima de la provincia especial de San Juan de Lurigancho. En conferencia de prensa, señaló que si bien esa propuesta tiene amplio consenso entre las bancadas parlamentarias, sin embargo, para evitar que se confunda con un tema electoral, se ha postergado el debate de esta norma, que beneficiará a un millón y medio de habitantes, hasta después de las elecciones generales.

El titular del Parlamento Nacional informó que la decisión de la Junta de Portavoces ha sido comunicada al alcalde de San Juan de Lurigancho, Carlos Burgos, y al presidente de la región Lima-Provincias, Javier Alvarado, quienes acordaron excluir de la iniciativa el anexo 22 de Jicamarca.

Recordó que la propuesta de otorgar el status de provincia al distrito de San Juan de Lurigancho no es nueva, ya que fue trabajado hace más de seis años. “No es una cosa sacada de la manga de la camisa. Esto es un tema del que se viene hablando hace más de seis años. El presidente Alan García ha enviado el proyecto de ley con acuerdo del Consejo de Ministros. En San de Lurigancho no sólo hemos creado la Universidad Científica, sino que en esa zona se ha hecho muchas obras de agua, desagüe y electrificación. Creemos que la categoría política de ese distrito tiene que levantarse”, dijo.

Asimismo, anotó que está dispuesto a recibir a la alcaldesa de Lima, Susana Villarán, quien se opone a esa propuesta legislativa. A su turno, el alcalde Carlos Burgos y el presidente de la región Lima agradecieron al presidente del Congreso por el apoyo a la propuesta y anunciaron que el tema limítrofe ha sido superado.

El presidente regional Javier Alvarado resaltó la intermediación de Zumaeta Flores para superar el tema de los límites con San Juan de Lurigancho. “En un ambiente democrático con el presidente del Congreso hemos llegado al acuerdo de apoyar la creación de la provincia de San Juan de Lurigancho siempre que respeten nuestros límites territoriales”, dijo.


SERVICIO DE NOTICIAS OFICINA DE COMUNICACIONES DEL CONGRESO

lunes, 28 de marzo de 2011

LO QUE PIENSA LA OLIGARQUÍA: "Triage para evitar un suicidio"


Por: Aldo Mariátegui
Personalmente, considero muy trágico para el país que Humala esté, por ahora, liderando la encuesta que presentamos. Esto sólo va a traer desazón entre los agentes económicos y puede hasta frenar en seco el crecimiento económico que venía tan boyante este año, pues las inversiones en marcha posiblemente se congelen desde hoy hasta ver quién ingresa a la segunda vuelta. Si el chavista lo consigue, pues vamos a tener dos meses de economía parada hasta que el ballotage defina al ganador. Y si Humala triunfase finalmente, pues no quiero ni pensar en el Apocalipsis económico que tendríamos; retrocederíamos al modelo velasquista y tiraríamos al tacho todo lo tan penosamente ganado desde la década de los 90. Así Humala, como el ecuatoriano Lucio Gutiérrez, termine dando una vuelta en U en cuanto a su rojísimo ideario económico (algo muy improbable. ¡Tendría hasta que divorciarse de la mucho más roja Nadine!), al mercado le tomaría mucho tiempo aprender a confiar en él, además de que sería prisionero de una bancada congresal propia, que esta vez anda repleta de ultras tipo Javier 0.5% Canseco, "cochebomba" y otros que sólo saben destruir. Si bien sospecho que el sondeo de Datum de la semana pasada -que hasta ahora cuestiono. Esos números de Torrado fueron fundamentales en esta subida de Humala- le ha ayudado mucho a ascender al 18% en Lima, la plaza que le era más arisca, lo cierto es que todo apunta a que el candidato chavista-lulista (¿Por qué Brasil tiene que meter las narices así en nuestras elecciones? ¿Quiere asegurarse las hidroeléctricas en la selva peruana?) se ha expandido fundamentalmente con base en la caída de Toledo, al igual que PPK (que también se ha alimentado de Castañeda). Y me imagino que Toledo debe estar perplejo, preguntándose qué hizo tan mal como para llegar al récord de perder 12 puntos (y contando) en tan corto tiempo. ¡Ni que se hubiera descubierto que era espía chileno o algo así! Se fue por el tobogán. Es más, intuyo que ya le cayó el huaico y que va a seguir bajando, porque la tendencia de caída libre es clara y aún no encuentra su "piso" para de allí intentar remontar. La misma impresión, en versión más lenta y con más "voto duro", me está dando Castañeda. Curiosamente, los dos que le ganaban más fácil a Humala en la segunda vuelta son aparentemente, por ahora, los que más se alejan de ésta. Porque tengo mis serias dudas de que PPK derrote a Humala en el ballotage. Keiko sí le gana tranquilamente, pero no PPK (en nuestro sondeo apenas le empata al chavista). Claro, lo ideal sería que todos los candidatos antichavistas se pongan de acuerdo para dirimir quien los unifique y se acabe esta atomización que ha favorecido a Humala, pero eso es ciencia-ficción. Ninguno va a deponer sus ambiciones. La cordura y la lógica no son parte de la política peruana. Si lo fueran, no tendríamos a un tipo así en el primer lugar y al resto tan dividido. ¿Qué debe hacer entonces un elector responsable, patriota y pensante, uno que no quiere que su país se vaya a la mierda? Pues dirigir su voto hacia los dos candidatos antichavistas que tengan la mayor opción de pasar a la segunda vuelta (sea por tendencia de crecimiento, sea por resistencia), porque ahora lo importante con el voto es impedir que Humala pase a ésta y así que todos respiremos tranquilos: un ballotage antichavista/chavista nos polarizará y nos envenenará hasta el último minuto, más aún con esos JNE y ONPE tan inoperantes y lentos que tenemos. Triage es un galicismo que usan los médicos y militares como pauta extrema para concentrar recursos que en algún momento son muy escasos para dedicarlos solamente a los pacientes que tengan más posibilidades de salvarse. Ya los votantes estamos en tiempo de triage.

domingo, 27 de marzo de 2011

CPI: Humala lidera por primera vez preferencias electorales con 21.2%


El candidato a la Presidencia de la República por Gana Perú, Ollanta Humala lidera, por primera vez en el periodo electoral, la intención de voto respecto a las Elecciones Generales del próximo 10 de abril, según el más reciente sondeo realizado por CPI por encargo de RPP Noticias.

Ollanta Humala recibe el apoyo del 21.2% de los peruanos, seguido de Keiko Fujimori, con 19.0%, y Alejandro Toledo, quien ocupó el primer lugar de las preferencias en los sondeos durante los últimos meses, con 18.6%. Luego se ubica Pedro Pablo Kuczynski (PPK) con 16.1% y Luis Castañeda Lossio con 15.5%.

El estudio ratifica que, a 14 días de las elecciones, el candidato de Gana Perú ha sido quien más ha crecido en preferencias con respecto a las últimas encuestas. De forma similar, Pedro Pablo Kuczynski muestra un crecimiento importante, pero moderado tomando en cuenta su último repunte. Ollanta Humala, quien se ubicaba en la cuarta ubicación en el anterior sondeo de CPI (realizado entre el 14 y 19 de marzo) con 15.7%, ahora lo lidera con 21.2%, un 06.4% de crecimiento en poco más de una semana. Por su parte, Pedro Pablo Kuczynski, quinta ubicación con 16.1% en la presente encuesta de CPI, obtenía el 14.9% de las preferencias en el sondeo anterior lo que representa un incremento de 01.2%.

El caso más llamativo es el del ex presidente de la República Alejandro Toledo quien lideraba los sondeos de los últimos meses aunque con una evidente caída en sus preferencias. El candidato presidencial por Perú Posible, que en la anterior encuesta de CPI estaba situado en el primer lugar con 20.5% ahora se encuentra en la tercera posición con el 18.6% de las preferencias.

El candidato por Solidaridad Nacional, Luis Castañeda Lossio, con respecto a las encuestas anteriores de CPI ha sido desplazado del tercer al quinto lugar. Pasó de 17.0% al 15.5% que presenta en la actualidad.

Por su parte, Keiko Fujimori permanece en una invariable segunda ubicación de las preferencias con 19.9%, 0.01% menos que en el anterior sondeo.

El sondeo de opinión se realizó entre el 21 y el 24 de marzo a cuatro mil 668 personas de 14 departamentos de todo el país

sábado, 26 de marzo de 2011

Apaga la luz, enciende el planeta


Por tercer año consecutivo, Palacio de Gobierno se sumó a iniciativa ambientalista “La Hora del Planeta”.

Olaza Mayor Salamanca-España

Museo Guggenheim Bilbao-España




Ciudad Artes de Valencia-España



Acueducto de Segovia-España

Ciudadanos, Gobiernos, instituciones y empresas de todo el mundo estaban llamados este sábado a apagar las luces de hogares, ayuntamientos, universidades, colegios, centros de trabajo y monumentos emblemáticos durante una hora, desde las 20.30 hasta las 21.30, en la llamada La Hora del Planeta. Una acción simbólica global que, a iniciativa de la organización ecologista WWF, trata de sensibilizar un año más a la sociedad sobre la importancia de luchar contra el cambio climático.

En este sentido, 2011 es un año clave, pues en 2012 acaba el primer periodo de cumplimiento del Protocolo de Kioto y "todavía no tenemos garantizado un segundo periodo ni un acuerdo global que lo sustituya a partir de 2012", recuerda WWF. Tras el fracaso de la cumbre de Copenhague (Dinamarca) y Cancún (México) para alcanzar ese objetivo, las miradas están puestas en la cita de diciembre próximo en Durban (Sudáfrica).

Cerca de 4.000 ciudades de todo el mundo, casi 200 en España, han participado en este acto para dejar a oscuras iconos globales como el edificio One Times Square, en Nueva York; la torre Eiffel en París; el Cristo Redentor de Río de Janeiro; el Duomo de Milán; o la puerta de Brandeburgo en Berlín.

En España, algunos de los monumentos más representativos que no brillaron durante una hora fueron la Puerta de Alcalá en Madrid; la Sagrada Familia de Barcelona; el Museo Guggenheim de Bilbao; la Giralda de Sevilla o la Alhambra de Granada. Una inusual paisaje urbano que se combinó con la celebración de diversas actividades en las principales ciudades. En Madrid, el escenario fue el Parque del Retiro; en Barcelona, el Puerto Olímpico, y en Sevilla, la Isla de la Cartuja (consulta aquí la agenda de actos en toda España). Asimismo, Madrid, Barcelona y Sevilla acogieron la II Carrera por el Planeta, que unió a adultos y niños en defensa de la naturaleza.

Rebeldes libios controlan Ajdabiya con ayuda de bombardeos de fuerzas imperialistas



Los rebeldes libios recuperaron este sábado posiciones en la localidad de Ajdabiya, en el este del país, ayudados por los bombardeos que desde el 19 de marzo efectúan las fuerzas imperialistas de Estados Unidos, Francia y Reino Unido, en diferentes regiones de la nación del norte de África bajo la excusa de proteger a la población atrapada en el conflicto.

El Ejército del gobierno libio tenía el control de la carretera periférica que circunda a la ciudad de Ajdabiya pero con los intensos ataques de las fuerzas coloniales, se tuvo que replegar.

El viernes, varios aviones bombardearon los tanques y la artillería antiaérea de las tropas partidarias a Gaddafi que se encontraban en las afueras de la localidad oriental de la nación.

Ante esto, las Fuerzas Armadas libias debieron asentarse en el oeste de Ajdabiya donde algunos testigos indican que se pueden ver columnas de humo y tanques destruidos.

El enviado especial de teleSUR a Trípoli, Jordan Rodríguez, citó en su cuenta de Twitter al periodista en Libia de RNE, Miguel Molleda, quien informó sobre 'la situación de caos y locura que se vive en la ciudad de Ajdabiya''.

Según la prensa internacional, las autoridades libias admitieron este sábado la derrota sobre la ciudad de Ajdabiya.

La agencia oficial Jana, también difundió declaraciones de un representante del Ejército libio quien afirmó que las fuerzas del imperio han perpetrado "una horrible matanza" en Ajdabiya.

El militar agregó, según reseñó Jana, que habían centenares de víctimas, entre las que se encontraban niños y mujeres.

Ajdabiya es una localidad de gran importancia para acceder a Benghazi (noreste), la segunda ciudad de Libia y bastión de los rebeldes.

Luego de la toma de Ajdabiya, los rebeldes avanzan hacia el puerto de Briga, a unos 80 kilómetros al oeste, cuyo control perdieron hace diez días, aseguró el vocero de los rebeldes, Shams Eddin.

El canal qatarí Al Jazeera reseñó que las fuerzas opuestas al líder libio, Muammar Gaddafi, declararon que el oriente del país está "totalmente bajo nuestro mando".

Dos muertos en Misrata

Mientras tanto, dos civiles murieron este sábado en la ciudad de Misrata, a 200 kilómetros al este de Trípoli, tras bombardeos de las fuerzas imperialistas.

El vocero rebelde, Mustafa Geriani, consideró que "la situación es muy crítica" en Misrata.

"Hago un llamamiento a la ONU y la comunidad internacional a que unan sus fuerzas para que hagan algo por Misrata", manifestó Geriani.

Tras una resolución aprobada hace una semana por el Consejo de Seguridad de la Organización de la Naciones Unidas (ONU) se respaldó la instauración de una zona de exclusión aérea en el territorio libio y acciones militares para ''proteger'' a la población.

Desde el 19 de marzo, cientos de bombardeos han ejecutado en varias localidades del país africano las fuerzas militares de Estados Unidos , Francia y Reino Unido. La ofensiva ha dejado al menos 114 muertos y 445 heridos, según lo confirmó este viernes el Ministerio de Salud de esa nación.



teleSUR - Prensa latina - Efe - El país /jl-LD

viernes, 25 de marzo de 2011

Libia coloca a China en el centro de la atención mundial


Por: M.K. Bhadrakumar

www.atimes.com (Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens)


(...)

¿Definición de un momento histórico?

En breve, el intento de Washington de mostrar que sus planes para Libia vienen influidos por los eventos no tiene sentido. Evidentemente, EE.UU. está definiendo un momento histórico: si los intereses económicos vitales del mundo occidental son amenazados, sólo EE.UU. puede rescatarlos, incluso si el teatro se encuentra en la vecindad inmediata de Europa.

A diferencia del caso de la guerra de Iraq, Europa respalda sólidamente a EE.UU. No hay voces disonantes, como la de Jacques Chirac de Francia o la de Gerhard Schroeder de Alemania, que no tomen en serio la inminente intervención estadounidense. Intereses económicos y empresariales vitales de Europa están en juego en Libia.

Pero las velas de Obama también son impulsadas desde otros dos lugares. Primero, la actitud «cooperativa» de Rusia. Rusia no se opone a los planes de EE.UU., lo que le facilita las cosas a Obama en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y le evita el estigma del «unilateralismo». Los diplomáticos rusos se esforzaron por lograr que la resolución unánime sobre Libia fuera aprobada en Nueva York, lo que fue una contribución importante para la diplomacia estadounidense.

Evidentemente, el «reajuste» de Obama con Moscú está teniendo efecto. Obama ha consentido exitosamente a los caprichos rusos de ser tratados como una «potencia igual». Ahora, incluso podría haber más trueques entre EE.UU. y Rusia en los próximos meses después de la crisis de Medio Oriente. Los iraníes ya expresan su inquietud de que Moscú esté nuevamente jugando a los escondites sobre el inicio de la planta de energía nuclear de Bushehr.

En todo caso, sea o no por coincidencia, el vicepresidente de EE.UU., Joseph Biden, visitará Moscú esta semana y Washington ha ofrecido la defensa de misiles y la participación de Rusia en la Organización Mundial de Comercio como dos áreas prioritarias en las políticas estadounidenses en 2011.

En todo caso, todo este negocio de democracia y «despertar árabe» nunca excitó verdaderamente a Rusia. En la visión «desideologizada» del mundo de Rusia, con un acento total en sus propios intereses, no existe un requerimiento de promover la democracia en el exterior. De hecho, la democracia se puede propagar como una enfermedad contagiosa y, después de todo, el Gran Medio Oriente y el «mundo musulmán» también incluyen el Cáucaso y las estepas centroasiáticas.

También para China, probablemente, exista un desasosiego respecto al virus de la democracia. Pero es una preocupación periférica y probablemente una molestia. Pero China es siempre un país singular y su conducta en Nueva York fue muy poco normal al votar por la resolución de EE.UU. para imponer sanciones contra Libia y enviar a ese país ante la Corte Penal Internacional.

La no intervención ha sido un principio crucial para China. Respecto a Myanmar, Zimbabue o Corea del Norte, la posición de China ha sido consecuente. ¿Fue el espectro de Gaddafi pisoteando el más sagrado de los principios chinos: la estabilidad? China tiene muchos intereses en la estabilidad de Medio Oriente y sucede que sus intereses económicos coinciden con los intereses orientales.
Pero esto no basta para explicar la nueva posición china sobre la soberanía nacional. Un motivo podría ser que la propia China se vio a la defensiva durante gran parte del año pasado al ser puesta en la picota (con razón o sin ella) como un poder «autoritario», y que 2010 resultó ser un año catastrófico para China en política exterior. Libia presenta una oportunidad para que China sea «protagonista», junto a los países occidentales.

La manera cómo China evacuó a sus ciudadanos de Libia también es relevante. Una fragata china fue innecesariamente incluida en la misión y cuatro aviones de transporte militares chinos despegaron de Xinjiang y aparecieron en los cielos mediterráneos en una acción sin precedentes. Además, al no solo evacuar a sus propios ciudadanos, sino al ayudar a rescatar a cientos de europeos, bangladesíes y vietnamitas, China probablemente demostró su disposición a soportar la carga de una potencia mundial.

Sin embargo, sigue existiendo la gran pregunta: ¿es un caso aislado o ha llegado el momento definidor de China como colaborador de EE.UU. en asegurar el «patrimonio común global»? Lo sabremos cuando EE.UU. presione al Consejo de Seguridad de la ONU para que se establezca una zona aérea restringida sobre Libia.

El hecho de que EE.UU. y sus socios están discutiendo la opción de la zona de «no-vuelo» fuera de la ONU si fuera necesario hace parecer que Obama no está lo bastante seguro de hasta dónde está dispuesta China a ceder en sus límites.

Se está conformando un precedente de inmenso significado para la seguridad internacional, y China tiene muchos motivos para la introspección. Como Launcelot Gobbo planteó a su padre ciego: «¿Me parezco a un garrote, a una viga, a un bastón o a un poste? ¿Me reconocéis, padre?».


El embajador M. K. Bhadrakumar fue diplomático de carrera del Servicio Exterior de la India. Ejerció sus funciones en la extinta Unión Soviética, Corea del Sur, Sri Lanza, Alemania, Afganistán, Pakistán, Uzbekistán, Kuwait y Turquía.
Acceso a versión original
Fuente: http://www.atimes.com/atimes/ Middle_East/MC08Ak02.html
--------------------------------------------------------------------------------